lunes, 19 de mayo de 2008

Las cosas nunca fueron simples para mi...

No es ni el recuerdo proyectado por la memoria, ni la añoranza que fomenta la melancolía, sino el recuerdo centellante de los hechos recurrentes que acontecen con cierta frecuencia casi anecdótica, lo que me da la certeza que todo esto no es coincidencia... las casualidades no existen, la causalidad es la madre de todos los eventos fortuitos.

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