sábado, 7 de noviembre de 2009

Extraño... extravío.


Que me busquen, entre los cadaveres de niños
pues me he perdido entre la espesura de mis pesares bizarros.
La juventud de mis años, desvanecida en el olvido,
se entremezcla con mis siglos pasados.
Que me busquen entre las aguas del cielo
por si mi alma famélica se fue con el vapor de mis lagrimas
y en algún guijarro de hielo se ha condensado
viajando en el blandir sinuoso del viento;
quizá han de hallarme entre las espinas de un espino
o entre las hojas de un cedro albino.
Que me busquen entre las flores del ciruelo,
en las tardes frías del invierno y las noches tibias del verano,
escarvando rocas con los dedos
y con la esperanza escrita en las manos.
Que me busquen, como yo me he buscado,
que retornen mis silencios y mis días calmados,
que la voz de los zorzales digan que he regresado
entre los rayos matutinos de un sol cansado.
Que me busquen si me han olvidado
y si por ahí alguien me ha encontrado
que no se engañe y me siga buscando
pues me he perdido entre la sombra de una nube que paso
mientras dormía en tu regazo.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Esperare


Esperare pacientemente
mientras los días se hacen mas largos
y las horas mas lentas,
mientras las nubes se esparcen,
y las estrellas se apagan.
Esperare mientras el día amanece,
viendo las flores crecer y marchitarse;
mientras los frutos maduran
y las aves se marchan,
aquí estaré, esperando.
A la sombra de la esperanza,
acompañado de tu aroma y tu voz,
vere pasar la brisa de las madrugadas.
Esperare tranquilamente,
mientras me quede aire, inspiración y ganas,
mientras mis ojos y mi piel se apagan,
estaré aquí, espectante.
Mientras la vida pasa sin reparos
lentamente y a la vez muy rápido;
sumergido en un remolino de ideas,
en el mar de mis recuerdos,
navegando en mis iluciones,
sintiendo el fuego que dejaron en mi piel tus manos.
Mientras me queden fuerzas,
mientras la vida sea vida,
mientras no me falles,
seguiré aquí, esperando.

jueves, 2 de octubre de 2008

Reencuentro.


Esta noche me encontré con una vieja amiga,
se asomo por mi ventana diciendo tu nombre
y me sonrió con dulzura a la vez que lloraba.
Me quede ahí escuchando sus susurros,
pensando en ti, en tu piel y en tu mirada;
me recordó tus ojos al ver como brillaba
y su voz era como la tuya o muy parecida.
Se marcho despacio mientras yo dormitaba,
se marcho despacio y sin ningún apuro.
pero me dejo pensando, con la incertidumbre
de no saber quien te acompañaba,
si estarías conmigo hoy y con otro mañana.


miércoles, 1 de octubre de 2008

Si ya no estas conmigo.


Si un día ya no estas conmigo, lo se, podre seguir viviendo,
soportare el peso de los días sin reproches,
y no me haré mayor problema para enfrentar mi soledad.
Si un día ya no estas conmigo, lo se, podre seguir durmiendo,
descansare bien al dormir por las noches
y no desesperare por no saber de ti alguna novedad.
Si un día ya no estas conmigo, lo se, habré desaparecido.
Mi rostro se habrá endurecido y mis ojos opacado,
me habré desvanecido y seré solo una sombra.
No se que pasara contigo si un día ya no estas conmigo,
pero yo seguiré vivo y muy despacio muriendo;
mi alma se habrá esfumado y mi corazón marchitado.
Ya no estaré en tus recuerdos, sino que en el olvido,
seré un alma en pena, un pez en agonía fuera del agua,
la vida se volverá rutina y mis sueños se harán nada.
Si un día ya no estas conmigo, yo me quedare contigo.
Si un día ya no estas conmigo, lo se, se hará el otoño en mi mirada
y yo estaré sin mi y sin ti; seré tan solo una estrella que se apaga.

martes, 19 de agosto de 2008

Yo sin ti y tu conmigo.



Te quise sin querer, pero hoy te quiero mas que ayer y aun que quererte no quisiera te querría tanto y mas de lo que te quiero hoy día.
Te quiero y no digo te amo por que me asusta y me da miedo denudar mi alma y entregarme entero, resultar herido por no medir esmeros.
Duermo contigo cada noche aun sin estar contigo y te cubro con mi piel y mis sabanas y en mi almohada estrecho tu cuerpo. Deliro escuchando tu voz y desespero por sentir tus manos.
No se si estoy loco o al menos obsecionado con la viva imagen que tengo de tu rostro, con el recuerdo fresco de tu voz, con la ternura dulce de tus labios.
Estoy contigo sin ti y aunque tu no estés conmigo te siento aquí presente en mi piel y en mis suspiros.
Tu estas sola y yo estoy contigo,
yo sin ti y tu conmigo.

miércoles, 2 de julio de 2008

Recurrencia

Bueno, aquí estoy, junto a ti sentado,
como veras no soy nada extraordinario
un simple humano de carne y hueso,
ahora, un poco mas que voz y letras.
Y aquí estamos los dos anacoretas
tu, de un fantasma pasaste a ser princesa
y yo, de haber significado nada,
pase a ser una ilusión mas concreta.
Aquí estamos, mirándonos a los ojos
tu un poco mas reacia,
yo un poco mas nervioso
Aquí estamos otra vez,
en otro tiempo, con otro rostro,
con otra voz, el mismo encuentro,
tu sigues siendo tu
y yo sigo siendo el mismo
y en medio de los dos el mismo sentimiento.
Aquí estamos ya no mas separados
y ahora que tu corazón confiesa
que soy lo que en verdad esperaba
tu mente a destruirme comienza,
para no reconocer que estaba equivocada.
Aquí estamos otra ves de vuelta
con las mismas dudas,
con las mismas ocurrencias.

martes, 24 de junio de 2008

Dos compañeras de cama.


extraña es la vida y también su amante, el destino,
que giran y dan vueltas uno en torno al otro.
Esta noche fue larga, no se si por la pena o el frío
o quizá ambos juntos conjugados en contra mio.
No se si es un maleficio o un don muy maldito
que la vida para mi sea como un guión mal escrito.
Esta noche para mi fue fría,
quizá no estaba helado, pero yo sentí mucho frío,
dormían conmigo la soledad y la tristeza
que me visito de improviso, en silencio
y me acariciaba a ratos con sus frías manos.
Esta noche, fue una larga noche,
la soledad me hablaba al oído muy despacio,
se arropaba con mis sabanas y me envolvía con huesudos sus brasos.
Esta noche, como pocas, me pareció estar en el purgatorio
a la espera de mi condena, con la incertidumbre y la pena
de no saber si ceder o tomar, si rendirme o luchar
y de saber que quizá pierda otra vez la oportunidad
de haber tenido, como cosa rara, lo que siempre había querido.

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