Camino, mientras los arboles duermen y la sombra de sus cuerpos oscurece mi sendero. El silencio me hace compañía, mientras, en el cielo, las estrellas interpretan su eterna sinfonía, las golondrinas se asoman desde sus nidos al oír mis pasos y el viento mece los helechos, que resongan por que el andante solitario no les deja conciliar el sueño.
Los días ya se fueron y el pasado es algo que solo puede recordarse, pues mis pasos se desvanecen como el humo de un incienso sin aroma y mi "ahora" es nada mas que la brasa que poco a poco se consume en espera de nada.

