
Con ansia infinita, entre nervios, calmado,
sumido en tu ausencia de instante en instante,
espero silente, entre dudas frustrado,
que acabe el suplicio de tu alma distante.
Mordiéndome el alma de angustia incesante
tratando de ahogar este frìo constante,
buscando impaciente tu esquiva presencia,
se muere de a poco y se unde mi esencia,
diluyendose en polvo que se lleva el viento,
deshaciéndose a medida que pasa el tiempo;
me lleno de llagas cada vez que te extraño,
que tanto quererte y tu a mi no, me hace daño.
El tiempo estancado se queda y no pasa,
en segundos eternos e instantes infinitos,
y mi alma se quema entre el fuego y las brasas
de la hoguera encendida del tiempo maldito.
Mis ojos deliran tan desesperado
buscando en la gente tu bello semblante,
y cuando ya se que no he de encontrarte,
como al sol radiante un día nublado,
me ahogo en angustia funesta y traidora
que brama, ahuya, blasfema y llora.
Regresa adorada, te ruego en penumbra,
me faltan tus ojos, tus manos, tu esencia,
regresa amor mio que mi alma se nubla
en el frío y la bruma que deja tu ausencia.
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